Quieres ofrecer cursos online de calidad a tus empleados pero no tienes mucha experiencia o mucho tiempo. Te interesa aumentar las tasas de finalización porque ves que la motivación escasea y el abandono de tus alumnos es habitual. Si estás en una de estas situaciones, quizá estás cometiendo alguno de estos errores.

 

 

1. Tu curso es poco visual

Nos cuesta menos escribir que representar conceptos con imágenes. El vídeo implica tiempo y costes de producción. Por eso nuestros cursos suelen contener un exceso de texto y escasean en recursos visuales, por no hablar de multimedia. Pero lo cierto es que los alumnos no leen, escanean con la vista. Las imágenes atraen su atención, los vídeos les atrapan. No obstante, ten cuidado con la calidad y duración de los vídeos y las con las imágenes que incluyes, no vale cualquier cosa. 

¿Cómo solucionarlo?

 

2. Tu curso es demasiado teórico

Es habitual que el texto de los cursos sea demasiado teórico. ¿Por qué? Creemos erróneamente que abstrayendo los conceptos se comprenderán mejor, porque son más genéricos, pero no es verdad. Interpretar un concepto abstracto es más complicado que entender un ejemplo y luego aplicarlo a nuestro día a día. Además, perdemos el control sobre qué han entendido nuestros alumnos, ya que la abstracción da lugar a múltiples interpretaciones.

Por otro lado, tendemos a utilizar un estilo meramente informativo, que suele ser aburrido. Contamos las cosas como son, sin gracia ni misterio, cuando podríamos usar un hilo narrativo mucho más interesante.

¿Cómo solucionarlo?

  • Usa el storytelling. El storytelling, o el arte de contar historias, te puede ayudar muchísimo en tu presentación. No sólo te permite dotarla de un hilo conductor, sino que además te da la oportunidad de conectar emocionalmente con tu público. Por ejemplo, si estás contando la historia de tu compañía, es mucho mejor hacerlo a través de la biografía de su creador, sus preocupaciones, dificultades e inquietudes, que simplemente enumerando los hitos clave relacionados con los años en los que se produjeron.
  • Añade ejemplos y casos. Los ejemplos ayudan a aterrizar el contenido y a enfocarlo desde un punto de vista práctico. Con los ejemplos, tus alumnos verán enseguida la utilidad de lo que les estás contando y podrán practicarlo desde el minuto uno. ¿Por qué nos empeñamos en evitarlos?
  • Incorpora preguntas de reflexión. A veces, tras un concepto teórico, o antes de comenzar con otro, conviene parar a pensar. ¿Por qué te estoy contando esto? ¿Para qué necesitas saberlo? ¿Realmente tienes claro este mensaje? Son preguntas que conectan con la utilidad del contenido y con la mente de tu alumno.

 

3. Tu curso no es suficientemente interactivo

La interactividad ayuda a que los contenidos tengan un mayor impacto en los alumnos y, por lo tanto, refuerza el aprendizaje. Permite cambiar el modo pasivo en el alumno, y que pase a ser actor en lugar de receptor. Le otorga protagonismo. Parece ideal, ¿verdad? Añadir interactividad en un curso online es fácil y rápido. Entonces, ¿por qué no lo hacemos?

¿Cómo solucionarlo?

Hemos publicado dos artículos estupendos sobre formas de añadir interactividad a tus cursos y trabajar la interactividad de forma avanzada. No te los pierdas. En todo caso, aquí tienes un pequeño resumen:

  • Añade recursos que requieran de clicks del alumno, pero siempre de forma justificada. Abusar de la interactividad es contraproducente, vuelve a los cursos monótonos y aburridos, además de excesivamente demandantes. Algunos recursos que puedes añadir son tarjetas (que muestran el contenido al darse la vuelta), imágenes calientes o con puntos de interés, carruseles de elementos o imágenes relacionadas.
  • Haz un buen uso de las actividades interactivas. Te explicamos cómo en este artículo. ¿En qué momentos es mejor incluir actividades interactivas? Te lo contamos en este otro artículo.
  • Añade gamificación. Es una tendencia, y una muy buena idea para atraer, motivar y desafiar a tus alumnos. En isEazy contamos con un Trivial, un rosco tipo Pasapalabra y un juego de cartas que sorprenderán gratamente a tus alumnos.

 

4. Tu curso es demasiado largo

Crees que necesitas contarlo todo, pero te olvidas de que es imposible que un alumno retenga todo ese conocimiento simplemente por leerlo en una pantalla. Muchas veces pensamos que toda la información es necesaria, pero no es así. 

¿Cómo solucionarlo?

  • Cuando tengas todo tu contenido preparado para virtualizar, repásalo y resume. Si puedes decirlo en dos palabras, mejor que en tres. Si puedes decirlo con imágenes, mucho mejor.
  • Divide tu curso en módulos más pequeños y dosifícalos en el tiempo. Recuerda que todos estamos agobiados por la falta de tiempo. No tortures a tus alumnos con la percepción de que tu curso no se acaba nunca. Divide ese macro curso en pequeñas porciones, mucho más fáciles de digerir y centradas en temas concretos. En los días que corren, es un error crear cursos de más de una hora. Recuerda que el microlearning es la tendencia.
  • Reserva para tu curso la información o mensajes clave, y deja el resto como adjunto de consulta. Estarás igualmente ofreciendo toda la información, pero en lugar de obligar al alumno a aprenderla en el momento, le darás herramientas para que la consulte cuando lo necesite.  

 

5. Tu curso no se visualiza desde el móvil

Se nos olvida que el móvil se está convirtiendo en la principal herramienta de consulta y consumo de contenido. ¿Por qué no iba a suceder lo mismo con nuestros cursos online? Nuestros alumnos quieren que el contenido esté disponible desde cualquier lugar y en cualquier momento, para poder consultarlo cuando lo necesiten, y no tener que estar dependiendo de un ordenador para ello.

¿Cómo solucionarlo?

 

 

6. Tu curso no responde a las necesidades de tus alumnos

No hay nada más frustrante que recibir encuestas de satisfacción negativas, en las que los alumnos indican que el curso no es útil para ellos. ¿Por qué ocurre esto? Muchas veces, desde los departamentos de formación estamos alejados de la realidad de nuestros alumnos, de sus preocupaciones prácticas, de su día a día. Conocer estas necesidades nos ayudará a centrar mucho mejor los contenidos y que sean prácticos y útiles de verdad.

¿Cómo solucionarlo?

  • Pregunta a tu audiencia. Antes de crear un curso, lanza una encuesta al público destinatario preguntando por cuáles son los aprendizajes concretos que necesitan sobre ese tema, qué carencias consideran que tienen. De esta manera, el contenido que desarrolles será de gran interés para tus alumnos y aumentará la tasa de finalización.

 

¡Feliz e-learning!