Suena complicado, ¿cierto? Imagina que tienes toda la información que quieres plasmar en tu curso e-learning, y ahora ha llegado el momento de decidir cómo colocar dicha información en pantalla. ¿Sabrías cómo hacerlo de la manera más eficiente? ¡Sigue estos pasos y verás!

 

Organiza la información

Lo primero que tienes que hacer es organizar la información. Decide cuántos capítulos tendrás, y cuántos puntos tendrá cada capítulo. Con este índice de contenidos a mano, piensa luego en la navegación de tu curso. ¿El curso será lineal, donde los alumnos deberán ir en orden de la A a la Z? ¿O por el contrario, los alumnos irán de la A a la B y para llegar a la C tendrán que pasar nuevamente por A? El diseño de tus pantallas se verá afectado por esta decisión, así que piensa bien en cómo quieres que sea la navegación.

Una vez definida la navegación y organizados los bloques de información, decide cuántas pantallas le darás a cada bloque, dependiendo de la cantidad de información que tienes que transmitir. No te preocupes si no estás seguro de si la información entrará en 4 pantallas o 5; lo importante es que hagas el ejercicio de dividir la información y darle a cada pantalla un objetivo. Más adelante podrás cambiar esta decisión si lo ves necesario.

 

Elije los recursos según el objetivo pedagógico

Dentro de cada pantalla, decide qué recursos pedagógicos utilizarás:

  • ¿Darás información a tus alumnos o les propondrás actividades?
  • ¿Cómo será más óptimo desplegar la información? ¿En párrafos, píldoras de texto, imágenes?
  • ¿La interacción es indispensable en este punto?

Elige los recursos más apropiados para el objetivo pedagógico que persigues: ¿vas a enseñar las características racionales de un producto y necesitas que tu curso sea impactante? ¿o tu curso es más emocional y necesitas apelar al corazón de tus alumnos? Cada uno de estos objetivos se puede beneficiar de diferentes recursos, por lo que debes reflexionar sobre ello. Por ejemplo, un curso que necesite alto impacto podrá beneficiarse de gráficos e imágenes, mientras que un curso que necesite generar emoción podría beneficiarse del audio o del vídeo. Diferentes recursos multimedia como videos, audios o contenido embebido pueden enriquecer el mensaje que deseas transmitir.

 

Distribuye los contenidos en pantalla

Es importante que distribuyas la información en pantalla de una manera que se lea y asimile fácilmente, variando de pantalla a pantalla para mantener al alumno interesado a lo largo del curso. Por ejemplo, evita crear muchas pantallas seguidas con preguntas e interacción, o muchas pantallas seguidas con texto plano. Intercalar los diferentes recursos hará que tu curso sea mucho más entretenido.

Tip: Puede ser muy útil hacer esta organización de información, o Storyboard, dibujando las pantallas de forma básica en una hoja de papel. Te ayudará a centrarte en el contenido sin preocuparte por la herramienta que uses para maquetar. Además, te permitirá dimensionar la cantidad de información y distribuir los recursos de manera más entretenida para los alumnos: por ejemplo, detectar que debes incluir una actividad cada cierto número de pantallas.

 

¿Dónde colocar los elementos en cada pantalla?

La colocación de elementos en pantalla es fundamental. En función de nuestro orden de lectura (de arriba a abajo y de izquierda a derecha) la lógica nos dice que los elementos más importantes de la pantalla deberán estar siempre arriba y a la izquierda, porque es donde el alumno fija primero su mirada.

En marketing online esta zona se conoce como “el triángulo de oro”. Tras estudiar cómo se comporta la mirada humana ante las pantallas, se llegó a la conclusión de que esa es la zona donde el usuario fija la mirada en primer lugar. En marketing online se utiliza para colocar publicidad o incitar a la compra, pero en e-learning debemos utilizarla para colocar los principales elementos del aprendizaje.

 


Como en todo, debes ser consciente de que
puedes romper esta regla si juegas correctamente con el resto de elementos en pantalla. Por ejemplo, puedes poner un elemento clave en el centro o a la derecha si el resto de la pantalla la mantienes en blanco. Mira, por ejemplo, esta pantalla:

La clave es guiar la mirada del alumno hacia los elementos clave que vayan a aportar a su aprendizaje. En el siguiente ejemplo verás que los elementos están alineados a la derecha, pero los hemos resaltado a través de tarjetas de color y las hemos reforzado con imágenes, para así guiar la mirada y promover la interacción.

¡Y ya está! Si sigues estos pasos, ya estás más que listo para maquetar cada pantalla ya que sabrás que cada una de ellas tiene un objetivo y coherencia con todo el resto del curso.

¡En isEazy te lo ponemos muy fácil! Para cada nueva diapositiva que crees, puedes elegir entre las más de 150 combinaciones de maquetación existentes. En cada una de estas combinaciones la pantalla se divide en diferentes celdas, y en cada una podrás incluir el elemento que desees: texto, imagen, vídeo, tarjetas, puntos de interés, imágenes enlazadas, actividades, descargas… ¡Las posibilidades de combinación son infinitas!

Recuerda que al elegir una combinación no tienes que llenar con contenido todas las celdas: Algunas de ellas pueden servir para darle aire y espacio en blanco a una pantalla, muy necesario para que no se vean recargadas. Mira, por ejemplo, esta pantalla, donde se han colocado cuatro tarjetas en la parte derecha y se ha dejado aire con la imagen de fondo a la izquierda:

Cuéntanos sobre tu experiencia en la colocación de elementos en pantalla. ¿Cómo aplicas las reglas de maquetación para hacer tus cursos más pedagógicos?

¡Feliz e-learning!